miércoles, 3 de diciembre de 2025

Huerta de Palabras

 Huerta de Palabras


    Semillas que se cruzan con palabras en un huerto de libros.

Creciendo en un plantío de ideas y girasoles que se mueven al compás del sol y co(n)-forman nuestro taller de escritura creativa.


    Durante el curso 24 -25 nos reunimos en la Biblioteca Municipal de Huerta de la Salud, del Distrito de Hortaleza; en el espacio destinado a los más pequeños lectores. Entre cuentos y mesas multicolores, con libreta y boli en mano y ojos curiosos, nos vimos las caras por primera vez, impacientes por dar rienda suelta a nuestras ideas y plasmarlas en el papel.


    Así, rodeados de estanterías de cuentos y relatos para niños, nos dimos a entender con algo de timidez, a través de nuestros escritos.  Sin embargo, algo en el aire nos dio pie para que cada quince días volviéramos a reunirnos y nos fuéramos soltando, conociéndonos o reconociéndonos. 


    De estas sesiones nace un cúmulo de escritos, cada vez más desinhibidos, libres, que hoy se plasman en estas páginas digitales, pero que en su primer borrador, la tinta y el papel son testigos.


    No queríamos que nuestro trabajo quedara solo en nuestro grupo, por lo que nos hemos animado a publicarlo en este blog "Huerta de Palabras", que está en constante ebullición.


¡No dejes de leernos, comentar y compartir!



jueves, 2 de enero de 2025

EL SOL ILUMINA EL CAMINO

 

Recién graduada en Periodismo con Notas de Excelencia, y después de algunas semanas de recelo analizando los pros y contras que pudieran surgir, al fin, decide aceptar la colaboración ofrecida y ponerse en marcha hacia, lo que por una temporada, va a ser su casa.

Claudio Renate, célebre escritor de novela negra de la última década, cuenta con ella como ayudante para su nueva obra. Él, que no solo es famoso por escribir sino por algo más tortuoso que ella ignora; le ha invitado a colaborar en el proyecto de su próximo libro.

El sol ilumina el camino pedregoso por el cuál transita agobiada por ese sol de verano que, al caer en vertical, calienta en exceso la tierra árida y seca donde los árboles crecen con dificultad por la pobreza del suelo. Esto que contribuye a que haya pocas y pequeñas sombras donde poder refugiarse del espantoso calor. Ni las lagartijas salen a cazar a esas horas porque los saltamontes, moscas y hormigas, su sustento diario, sestean perezosas en algún oscuro rincón donde descansa la umbría.

Anda despacio, arrastrando los pies con dificultad, cansada, con el polvo metido en la garganta y con la mirada puesta en lo más alto de la cumbre donde se vislumbra la casona a la cual tiene que llegar antes que oscurezca. A pesar de la calima que hay en el ambiente, se puede ver el humo denso que sale de la boca de las cuatro chimeneas orientadas estratégicamente hacia los cuatro puntos cardinales, dando una nota extravagante y misteriosa a ese día veraniego al que le sobra el exceso de calor y la falta de frescura.

Mientras asciende la empinada cuesta piensa en qué será lo que ocurre en la casa solariega para que, en días tan calurosos de agosto, tenga encendidas todas las chimeneas a la vez …

El día anterior había tratado de informarse al respecto hablando con la gente lugareña, pero ningún habitante del pequeño pueblo situado abajo en el valle lo sabía. Ni tan siquiera el tío Genaro, que era el más longevo de todos los que forman el censo del pueblo. Ni la tía Marcelina que hubo un tiempo que acercaba a diario el pan y la leche a la puerta de la casa.  Ni el señor alcalde que con mirar al cielo intuía si iba a llover, o no. Tampoco el maestro, Don Julián, que con mucha paciencia y amor por la enseñanza logró que todos los rapaces del pueblo aprendieran a leer…, y a preguntar…, y a discernir… Él, tan listo y con tanta capacidad de comprensión, tampoco lo sabía. Todo lo referente a esa casa era un misterio.

    Pero ahora lo que toca es andar y en ello pone todo su esfuerzo: Ascender sorteando las piedras y tratar de no arañarse con las zarzas y matojos secos que crecen por doquier. Y así, sube que te sube, a punto de caer la tarde, sedienta, curiosa y exhausta, llegó al final de su meta: La casona. Su futuro inmediato…

    No entiende que el humo sea cada vez más negro. Ni supo después por qué las contraventanas, nueve por cada lado, todas al unísono se cerraron con gran estruendo ante su presencia. Ni la causa por la que la puerta se abriera sola antes que sus manos tocaran la aldaba y nadie saliese a recibirla. Y menos aún, que, una vez dentro, todo fuese oscuridad.  No supo intuir nada… ni las sombras que parecían moverse como si tuvieran vida propia… ni las ausencias…

    Solo el abrumador sonido de muchos relojes a la vez: ¡¡¡Tic-tac, tic-tac, tic-tac…!!!, parecía darle la bienvenida. ¿O quizá, no era eso?

    Cuando tras unos minutos de mucha inquietud e incertidumbre fue capaz de intuir lo que allí podía suceder, quizá, comenzó a ser demasiado tarde…                                                          


Merche 

diciembre, 24                                                                              


UN CAMPO DE ESPIGAS DORADAS


    Hacía tiempo que no caminaba tanto. Noto mis piernas acartonadas, doloridas, pero me siento viva, feliz de poder ver el cielo azul, el campo infinito, las espigas que van mostrándose doradas al sol.


    Anhelaba esta sensación, llevaba soñando con ella durante los últimos meses, los últimos años.
Saborear el aire libre, el viento azotándome la cara, el sol que me hace guiñar los ojos. Me siento feliz. ¿Cuánto durará esta felicidad?

    De pronto, algo rompe la paz del momento. A lo lejos oigo voces, el ladrido de unos perros.
Decido seguir con mi paseo, como si no hubiera escuchado nada. Corto unas espigas, las más
doradas que encuentro. Camino hacia un girasol que, fruto de una antigua semilla, ha
conseguido brotar en medio del campo. Lo cortaré también y me lo llevaré.

    Pero ahora puedo ver unas figuras que se acercan hacia mí. Los dueños de las voces y de los
ladridos que se oían a lo lejos.

    ¿Cómo me han encontrado tan pronto? Cuando salí a hurtadillas, me aseguré de que nadie me
viera. Nunca pensé que descubrirían tan pronto mi ausencia.

    Se acercan, no hay escapatoria, pero ha merecido la pena. He sentido lo que es la libertad, el
aire puro, la paz.

    Esta maravillosa experiencia ha sido muy breve. Pero siento que su recuerdo me acompañará y, con él, llenaré mis largos días de soledad en el psiquiátrico.



Mayte Porto

EN UNA NOCHE DENSA


    La noche está densa. Pero hay una gran luz en la feria próxima. Se ve a un hombre cubierto de sudor en una barraca, fuma un cigarrillo, mira a los animales, y piensa que el hombre es el mayor animal.

    Una pareja Ana y Juan vagan por la feria, se han divertido mucho: subido a la noria, el látigo, caballitos, abatido figuras de plomo, tirado  bolas y conseguido un conejo.

    Ana vio la barraca aislada, con el hombre; quiso pasar, pero Juan le advirtió que por el aspecto, no tendría mucho que ofrecer, pero Ana insistió.

    Al salir aunque Juan quiso consolar a Ana, ella salió casi vomitando y no volvieron a encontrarse en unos meses: la humillación que el hombre hacía pasar a los animales con un látigo y un  pincho eléctricos, la hicieron llorar. Aunque el domador, después del espectáculo los mima y la punción es simulada, le hacen a él más daño que a los animales.


Andrés España

Escenas


    Era el último día del año. Todo estaba pulcramente preparado. Los muebles de estilo barroco, vestían un amplísimo salón; así como los tapices, con escenas de caza que lo decoraban.

    Un inmenso árbol natural de Navidad, con sus bolas doradas, descansaba en un rincón. La mesa de madera de cerezo, un mantel de lino lavado acabado con vainica; servilletas a juego, platos de porcelana de Meissen y copas de Burdeos.

    Veinticinco comensales ocuparán sus sillas a las 10 de la noche. El patriarca, frío, duro intolerante e inaccesible, de 1,70 de estatura, enjuto, de ojos verdes y cabello blanco; presidirá la mesa

    A las 22:45 todavía no ha llegado nadie. Decide sentarse a esperar. Se pone a jugar con el tenedor dorado, mientras despotricaba de todos y cada uno de los comensales.

    Se levanta y pone a Wagner en el equipo de música: Cabalgata de las Valquirias. Se tumba en el sofá azul de piel y dice: - Otro año solo... -


Silvia Martín


ESCENAS

    

Huerta de Palabras

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