La noche está densa. Pero hay una gran luz en la feria próxima. Se ve a un hombre cubierto de sudor en una barraca, fuma un cigarrillo, mira a los animales, y piensa que el hombre es el mayor animal.
Una pareja Ana y Juan vagan por la feria, se han divertido mucho: subido a la noria, el látigo, caballitos, abatido figuras de plomo, tirado bolas y conseguido un conejo.
Ana vio la barraca aislada, con el hombre; quiso pasar, pero Juan le advirtió que por el aspecto, no tendría mucho que ofrecer, pero Ana insistió.
Al salir aunque Juan quiso consolar a Ana, ella salió casi vomitando y no volvieron a encontrarse en unos meses: la humillación que el hombre hacía pasar a los animales con un látigo y un pincho eléctricos, la hicieron llorar. Aunque el domador, después del espectáculo los mima y la punción es simulada, le hacen a él más daño que a los animales.
Andrés España
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